Tres problemas que podrían estar afectando a tu empresa y cómo resolverlos

Por Lina Morante

Has avanzado en tu negocio y quieres dar el siguiente paso, pero hay “algo” que no fluye como debería. El ambiente se torna pesado, e incluso te sientes más cansada de lo habitual.

Ese “algo” no tiene que ver con tu proyecto, producto o servicio; este “freno” puede estar relacionado con el desgaste de energía que las personas estén experimentando. Esta pérdida de energía, según John. C. Maxwell, es provocada por 3 factores:

1. Actividades sin dirección

2. Obligaciones sin acción

3. Conflictos sin resolución

Hoy quiero compartirte tres casos de parejas de emprendedores con las que trabajo y creyeron que “el freno”, se debía a temas de “diseño de marca”, cuando en realidad estaba relacionado con alguno de estos factores de pérdida de energía. Si estás pasando por algo similar, es momento de actuar.

1. Actividades sin dirección

“No sé hacia donde vamos a dirigir el proyecto, su visión es distinta a la mía” (amigo-amiga)

Un par de amigos “avanzan” en su proyecto con puntos de vistas muy distintos sobre la dirección que este debería tomar. Uno se imagina vendiendo el producto en tiendas “premium”, el otro piensa que la venta no debe realizarse al consumidor final. Uno quiere realizar una producción artesanal, el otro quiere comercializarlo a gran escala.

Cada uno tiene una visión distinta del negocio, lo que ha provocado que reunión tras reunión su comunicación y enfoque se vean afectados por la incapacidad de decidir “qué dirección tomar”, teniendo como consecuencia una lista de “actividades” aisladas y desarticuladas que no los llevan a ningún lado, sino que los mantienen dando vueltas en círculos.

De nada sirve que seas un gran tirador con una gran puntería, si no tienes un blanco hacia dónde apuntar.

Sugerencia

  • Dejar fluir la energía dándose el espacio para reconectar con su amistad y de paso recordar qué los motivó a trabajar juntos.
  • Hablar cómodamente en un entorno en el que se acoplen de nuevo con sus gustos y con su proyecto. Hay que sincerarse, poner todas las cartas sobre la mesa y compartir lo que cada uno siente y sueña del proyecto.
  • Buscar asesores y especialistas. Dependiendo del momento en el que se encuentren, podrían necesitar un asesor para alinearlos en su visión y/o para desarrollar su modelo de negocio. Sea cual sea la asesoría a la que se recurra, es una inversión necesaria.

2. Obligaciones sin acción

“Estamos echando a andar un proyecto juntos, pero cada uno está emprendiendo su proyecto personal” (amigo-amigo)

Este par de amigos desarrollaron un proyecto por diversión y se dieron cuenta que el resultado podía convertirse en algo “comercialmente exitoso”. Avanzaron sin dudarlo -y de paso- sin preguntarse sobre el futuro del proyecto o de sus vidas.

Asignaron tareas y agendaron sesiones de trabajo hasta que empezaron a sonar frases como “necesito mover la sesión porque tengo otro compromiso” o “podemos vernos la próxima semana que tendré más tiempo” ¿Entonces? Cada uno tenía un proyecto personal que les demandaba su 100% pero tampoco querían soltar al “otro” proyecto. Esto resultó en una larga lista de cosas por hacer para cuando tuvieran tiempo.

Emprender es un trabajo de tiempo completo. Medio tiempo de uno + medio tiempo de otro = NO es igual a un tiempo completo.

Sugerencia

  • Basarse en hechos ¿Cuál es su prioridad personal? ¿Qué motivos tienen para echar a andar un proyecto compartido? ¿Qué pasa si no lo hacen? ¿Qué pasa si lo posponen?
  • Repasar las fortalezas y debilidades de cada uno ¿En qué áreas ya son expertos? ¿Qué áreas están desatendidas? ¿Qué han hecho acertadamente y qué no han logrado?
  • Formular escenarios ¿Quién sería el emprendedor de tiempo completo? ¿Sería viable buscar un tercer integrante que lo fuera? ¿Qué perfil necesitarían para compensar al equipo? ¿Qué posición o puesto les gustaría tener si su proyecto fuera una empresa?

3. Conflictos sin resolución

“No quiero herir sus sentimientos” (madre — hija)

Es de esperarse que madre e hija compartan talentos, en este caso se trata de las habilidades culinarias, una en dulce, otra en salado. El negocio de los dulces comenzó a operar desde hace algunos meses y empezó a generar posicionamiento de marca.

Al día de hoy trabajan “juntas” bajo la misma marca, pero han incluido productos salados. Idea viable puesto que hay marcas que lo hacen de manera exitosa, pero en su caso es dispar; cada una desarrolla su producto, sin embargo, la operación de una podría estar afectando la operación de la otra, cada una tiene una visión muy clara de cómo quiere las cosas, lo que está resultando en la construcción de marcas independientes.

El trabajar juntas las ha llevado a remover lo que traían bien guardado en el fondo de su corazón. Lo que antes era comunicación, se ha ido convirtiendo en reacciones emocionales; lo que antes era energía puede tornarse en frustración.

El emprender es una travesía emocional a través de circunstancias heladas que franquear.

Sugerencia

  • Tratar de asignar una categoría al tema del que necesitan hablar: hoy vamos a hablar de “ventas”, mañana hablamos de “inversión”, “inventario”, “recetas”, etcétera.
  • Enmarcar las emociones en un contexto lógico. Da un ejemplo, un hecho o un dato para dar contexto racional. El dato es tu ancla para mantener el enfoque.
  • Buscar a especialistas como psicólogos y coaches de negocios. Cuando la familia y los negocios se mezclan, los asuntos personales no resueltos salen a flote.
  • Aterrizar de manera individual su propósito, su visión, sus objetivos, sus valores. Al hacerlo podrán descubrir y hacer notar si lo mejor es hacer negocio juntas o no.

Es común empezar proyectos “asumiendo” que ambas partes están en la misma sintonía, hasta que se encuentran ante decisiones que tomar. Sea cual sea el motivo por el cual estén experimentando alguna fuga de energía, tiene solución. Requiere poner atención y cuidado a lo intangible, a la manera de comunicarse, a la empatía y complicidad.

Una visión compartida es el punto de partida para lograr alinearse hacia una misma dirección. No te dejes llevar por el hecho de tener entre tus manos un buen producto o un buen servicio, para que tu proyecto fluya, primero debes fluir tú.

Lina Morante es diseñadora de información, estratega de marca, creadora de conceptos interiores y storyteller.

Compartir