Piérdele el miedo a las finanzas de tu negocio

No existen fórmulas mágicas para tener finanzas sanas, cada empresa es diferente y debes entender cada etapa y sus necesidades.

No importa la antigüedad, el tipo, o el tamaño de una empresa, las finanzas siempre son un tema delicado al que debes prestarle atención para realmente saber si el negocio está generando ingresos o vive en números rojos.

A veces los emprendedores desconocen los números de su propia empresa, pues lo delegan a un outsourcing o a alguien interno, sin embargo, eso no te exime de saber cuánto dinero ingresa, en qué se gasta y qué se está haciendo para tener un balance. Recuerda, tener muchas ventas no significa que estás teniendo un buen retorno de inversión y que tus finanzas estén sanas, es decir, el ingreso de dinero no es una señal clara de generación de utilidades que sirvan para continuar creciendo.

La mayoría de los emprendimientos inician con capital de amigos, familia y ahorros propios. Esto no está mal, pero podría limitar el alcance de operación porque muchas veces, las finanzas personales y las del negocio, se confunden, sobre todo si la inversión más fuerte son tus ahorros.

Los típicos errores que los emprendedores cometen en temas de finanzas son:

  • Mezclar las cuentas del negocio con las cuentas personales, combinando activos individuales con los de la empresa, perdiendo claridad financiera.
  • No asignarte un sueldo
  • No llevar un control claro de las operaciones, es decir un registro contable organizado y completo.
  • Realizar un presupuesto (o no realizarlo) sin considerar los requerimientos a mediano plazo.
  • Poner la economía del cliente por delante de la tuya.
  • Concentrar las ventas en sólo un cliente.

Para evitar caer en estos errores, lo primero que debes hacer es tener orden en todos los asuntos de dinero; contar con un respaldo financiero que te permita vivir el primer año sin tener que buscar recursos de familia, amigos, ahorros o créditos y desarrollar un plan financiero pensado a uno, dos y hasta tres años.

Acostúmbrate a revisar las bitácoras administrativas para decidir cómo y en qué podrás invertir las utilidades generadas (vistas después de la reducción de rentas, sueldos y pago de servicios). Antes de gastar, evalúa qué es lo que necesitas, equipo nuevo, reparaciones, capacitación, remodelación o un local más amplio. Es mejor guardar tu dinero en un instrumento bancario que te dé rendimientos, que mal gastarlo; recuerda siempre tener una reserva de efectivo, y al menos tres meses de gastos de operación para cualquier imprevisto.

Además te recomendamos:

  • No menospreciar las finanzas de la vida personal y del negocio. La primera no debe mezclarse con la segunda por el bien de la salud financiera (de ambas esferas). Es recomendable tener cuentas diferentes.
  • Diversifica los ingresos de la empresa, que tu cartera de clientes no dependa solamente de unos cuantos jugadores.
  • Acércate a libros que hablen sobre finanzas personales, esto te dará un panorama más amplio de cómo puedes manejarlas.
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