La oficina sí puede ser tu lugar feliz

Hay dos tipos de personas en el trabajo: los que aman lo que hacen, y los que no están contentos, pero siguen ahí porque necesitan el dinero. Seguramente has escuchado a algunos compañeros quejarse o reiterar las ganas que tienen de cambiar de trabajo porque no se sienten bien en donde están, o incluso, esta persona eres tú. Todo esto, hace que tu rendimiento laboral no sea el mismo y sólo te sientas desmotivado a la hora de trabajar.

De acuerdo al estudio “Felicidad y Trabajo” realizado por la Consultora mexicana Crecimiento Sostenible, la gente feliz presenta mayor energía y dinamismo en sus tareas laborales, lo que deriva en más eficiencia y productividad en las empresas.

Es normal que el trabajo no siempre nos llene de emoción, y se sienta más como una obligación, que como una pasión. Pero es posible encontrar la felicidad y la motivación donde trabajas. Ten en cuenta los siguientes consejos, aplícalos y verás cómo las cosas van cambiando poco a poco en la oficina.

Sé agradecido

Cuando estás infeliz en el trabajo es difícil encontrar algo que te motive a levantarte para ir a la oficina. Cada mañana antes de salir de casa encuentra una cosa por la cual estás agradecida con tu trabajo. Dilo en voz alta para que te escuches a ti misma decir esas palabras de gratitud. Puede sonar un poco absurdo, pero es una acción muy poderosa que te saca de inmediato del mood negativo. No pierdes nada intentándolo, y a lo mejor, ganas mucho.

No te aísles

Cuando odias tu trabajo, lo único que quieres es que el día acabe pronto para volver a casa. Esta actitud suele aislarte de las personas con las que trabajas. No entras en conversación con nadie porque simplemente no quieres estar ahí.

Pero lo que seguramente no sabes, es que tus compañeros son la razón número uno para amar tu trabajo. En la mayoría de los casos, aquellos con quienes trabajas terminan convirtiéndose en tu familia, y son los que te ayudan a que tu día sea menos pesado, ya que ellos pueden proporcionarte apoyo, alegría, y motivación. Son las personas con las que en tu hora de almuerzo o pequeños breaks, puedes desconectarte del trabajo y tratar otros temas. No te aísles, más bien saluda, sonríe, interactúa y aprende de los demás, todo esto para que haya más diversión donde trabajas.

¡Involúcrate!

Cuando ves que no hay motivación o inspiración, ¡búscala tú misma! No debes esperar sentada a que algo grandioso pase y te sacuda, a veces, debes ir por eso. Involúcrate en lo que más puedas sin saturarte. Participa en proyectos que te llamen la atención, o pide estar en aquellos que has anhelado, y da todo de ti en ellos. Que la gente pueda conocer tu creatividad, ayuda a resolver problemas, y lo mejor, haz amigos.

Puede que la alegría no esté presente de manera extraordinaria en tu lugar de trabajo, de vez en cuando, la encuentras en los detalles más pequeños. Recuerda que la alegría es posible cuando la conviertes en tu prioridad, en vez de que lo sean las quejas y el negativismo.

Toma descansos frecuentes

Quizá eres de los que cree que tomar descansos te va a quitar tiempo valioso para terminar tus tareas, pero en realidad, los descansos cortos y frecuentes aumentan la productividad. Sí estás sentada todo el día frente a tu escritorio, llegará un momento en el que vas a sentir que no estás rindiendo y el día se te pasará más lento.

En estos descansos puedes ir por algo de comer, caminar un poco o conversar con tus compañeros de trabajo. Luego de esto, podrás retomar tus actividades con una nueva y mejor actitud.

Crea tu propio entorno

Cuando estás desmotivado por tu trabajo, tienes dos opciones: dejar que la corriente te arrastre o luchar contra ella. Lo que escojas, determinará tu experiencia. No estoy diciendo que ignores completamente aquello que te disgusta de tu trabajo, simplemente no dejes que eso dicte tu vida laboral. Crea tu propio entorno donde le des paso a la felicidad.

Añade color a tu espacio de trabajo

Está demostrado que los lugares de trabajo pintados de colores vibrantes, influyen de manera positiva en el estado de ánimo de las personas. Hace que estos espacios sean más seguros, amigables e inspiradores. Esto se debe a que los colores brillantes reflejan más luz y actúan como un estimulante.

Si tu oficina no cuenta con este tipo de ambiente, añade a tu escritorio un elemento con un color fuerte, así como una taza roja o amarilla. Aprovecha si tu oficina tiene una terraza donde puedas trabajar, usa ese espacio o trabaja cerca de una ventana soleada.

Súbele a la música

Sin que sea un volumen que incomode, pon música alegre para que con esto, tú y tu equipo encuentren su ritmo. Al momento de escuchar una melodía, cada uno de forma natural reaccionará a su manera, ya sea asintiendo con la cabeza, bailando o cantando, esto creará una sincronicidad permitiendo que haya un mejor flujo de trabajo, además, ¿a quién no le gusta la música? Esto también ayudará a que mejore el ambiente y se relajen más.

El trabajo no lo es todo

En ocasiones nos tomamos el trabajo muy enserio, se ha vuelto nuestra prioridad y es en lo único en que pensamos, pero recuerda que el trabajo no es lo único que existe. Es importante que no descuides las demás áreas de tu vida, como tus amistades, tu familia, el amor… Tampoco debes dejar de cuidar de ti, por eso descansa, haz ejercicio, date tiempo para hacer lo que te guste.

Si no te habías dado cuenta, la gente que no es feliz en su trabajo, no suele serlo en sus demás áreas, y esto no es una coincidencia. Disfruta más la vida y busca tu bienestar.

Este artículo fue editado por Patricia Ruvalcaba y escrito por Catalina Corredor Gaitán, intern en Victoria147.

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